Mar de nostalgia...
Trae el mar, en esta nostálgica orilla,
el eco de un respiro.
Aire balsámico que peinaba mis abriles.
Y en el susurro, él como un duende
se mecía en mis anhelos.
Contengo en un puñado de arena,
la tibieza de los besos.
Alcoba que fue nuestra, es, ahora,
la playa en los recuerdos.
Gaviotas presumidas se miran en las olas
mientras yo, consciente,
me hago ovillo en una lágrima.
El azul no comprende los adioses,
pero aún así
llueven de su nido, mariposas.
Revolotean en mi pecho,
¡son tan bellas!
Señal de sanación.
Caricia del cielo que vierte
con la misma piedad que se fue,
un soplo de alivio al alma.
Dafne
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